Cerrar bien tu segunda residencia en invierno en la costa vasca
Contraventanas cerradas hasta abril, salitre y temporales: nuestra checklist para cerrar tu casa de Bidart o Biarritz y poner a salvo lo que teme la humedad.
A finales de octubre, la costa cambia de cara. Los aparcamientos de la Chambre d'Amour se vacían, las contraventanas se cierran una tras otra en Guéthary y los coches cargados hasta arriba vuelven a tomar la A63 rumbo a Burdeos, París o Lyon. Detrás quedan casas y pisos que no volverán a abrirse hasta la primavera. Seis meses sin calefacción ni ventilación frente al océano es mucho tiempo. El aire salino se cuela por debajo de las puertas, el viento hace crujir las carpinterías y la humedad trabaja en silencio: ropa de casa que huele a cerrado, colchones con manchas de moho, libros que se ondulan. Y eso sin contar que un garaje lleno de bicis y tablas, en una calle por la que ya no pasa nadie, acaba llamando la atención. ¿Llevárselo todo en el maletero? Casi nunca es posible. ¿Dejarlo todo allí? Ya sabemos lo que pasa en abril. Así puedes cerrar una segunda residencia en el País Vasco francés y encontrarla tal y como la dejaste.
Antes de cerrar las contraventanas, una vuelta por la casa
Nada de cajas por ahora. Coge una libreta, o el móvil, y recorre las habitaciones una por una. Solo buscas responder a una pregunta: ¿qué pasará aquí el invierno sin sufrir daños y qué corre el riesgo de estropearse?
- Textiles y papel: edredones, ropa de cama y de baño, cojines, cortinas gruesas, libros, álbumes, partituras. En una casa cerrada junto al mar, son los primeros en coger humedad.
- Lo que se revende fácilmente: bicis, sobre todo eléctricas, tablas, paddle surf, altavoz, televisor pequeño, cuadros. Cosas que uno prefiere no imaginar solas en un garaje durante seis meses.
- Lo que se queda: el sofá, las camas principales, la cocina equipada. No se trata de hacer una mudanza; esto se protege allí mismo.
- Los contadores: localiza la llave de paso general, el gas y el cuadro eléctrico, y apunta lo que debe quedar enchufado (alarma, deshumidificador).
- El exterior: una contraventana que golpea, un canalón atascado, una junta de ventana gastada. En pleno invierno, basta un golpe de viento del oeste para que un pequeño defecto se convierta en un destrozo.
Ya que estás, echa un vistazo a tu seguro de hogar. Algunas coberturas cambian cuando una vivienda se queda mucho tiempo desocupada, y es mejor descubrirlo ahora que a la vuelta.
Sótano, garaje o trastero: ¿dónde guardar lo que se va?
La lista está hecha; ahora hay que encontrar sitio para todo lo que no debe quedarse. ¿El sótano? En la costa vasca suele ser la estancia más húmeda de la casa. ¿El garaje? Es justo lo que se busca cuando una casa está vacía. Por eso muchos propietarios que no viven aquí todo el año alquilan un trastero de self-storage cerca, como una habitación extra mientras dura la temporada baja.
- Un espacio seco, lejos del salitre: el trastero está limpio y ventilado. La ropa de cama de repuesto y los cojines salen en primavera sin ese olor a sótano que tanto tememos.
- Un edificio vigilado: videovigilancia 24/7, alarma contra incendios, cerraduras electrónicas y código de acceso personal. El trastero es privado, no lo compartes con nadie.
- Anglet, todo a pie de calle: en nuestro centro de Anglet, todo está en planta baja. Aparcas, abres el maletero, coges uno de los carros de libre acceso y las tablas entran sin escaleras ni montacargas. Cuenta con 2,5 m de altura de techo: una tabla de paddle surf grande se guarda mejor tumbada que de pie.
- Un horario que se adapta a la salida: el acceso a los trasteros está abierto de 6:00 a 22:00, todos los días, domingos incluidos. El último viaje se puede hacer la misma mañana en que coges la carretera.
- Un contrato por temporada: sin permanencia, contrato mensual renovable y 15 días de preaviso. Te quedas el trastero de octubre a abril y luego lo devuelves, o lo conservas para la decoración de verano.
Dos o tres cosas que conviene saber antes de cargar el coche. Si reservas online, sin tarjeta bancaria, hazlo con algo de antelación: el acceso puede tardar hasta 15 días, lo que dura el plazo de desistimiento. A partir del segundo mes, el alquiler se paga por domiciliación bancaria, así no tienes que pensar en ello desde Lyon o París. El seguro de los bienes almacenados es obligatorio: puede que tu seguro de hogar ya los cubra; si no, el equipo lo contrata por ti. Por último, el material náutico es bienvenido, pero el bidón de gasolina del motor y los productos de limpieza del barco se quedan en casa, porque todo lo químico o peligroso está prohibido en los trasteros.
El último fin de semana: primero vaciar, luego cortar
El orden importa. Si cortas el agua antes de la última lavadora, ya es tarde.
- Seco, pero seco de verdad: una sábana lavada la víspera y doblada todavía tibia es una mancha asegurada seis meses después. Para los textiles, elige fundas transpirables en lugar de bolsas de plástico cerradas.
- El material de surf, con agua dulce: neoprenos, leashes, remos y tablas se aclaran y se secan a la sombra antes de ir al trastero. La sal que queda pegada debilita las costuras y corroe el metal.
- En la casa, cubrir y ventilar: sábanas de algodón sobre los sofás, colchones de canto, puertas de armarios entreabiertas y algunos absorbedores de humedad en las habitaciones que dan al mar.
- Los armarios de la cocina: lo que queda de despensa te lo llevas o lo regalas. La comida no pinta nada en el trastero, y los productos perecederos están además prohibidos. Nevera vacía, desenchufada y con la puerta abierta.
- Los cortes, por orden: agua cerrada en el contador, tuberías purgadas si la casa corre riesgo de heladas, gas cerrado y los automáticos de los circuitos que no se usan, bajados. La alarma, en cambio, sigue conectada.
- Una llave en buenas manos: un vecino o una agencia que pase a ventilar una vez al mes, y sobre todo después de un temporal, te ahorra más de un disgusto.
Un último gesto antes de cerrar el trastero: una caja marcada «abrir primero» (sábanas, toallas, cortinas) junto a la puerta, y una foto del conjunto en el móvil.
En abril, la misma película al revés
Llegas, abres todo de par en par y dejas que la casa respire un día. Vuelven el agua y la luz, y las sábanas de protección van a la lavadora. Al día siguiente, visita al trastero: primero la caja de arriba, el resto en el orden de tus etiquetas. En una mañana, la casa ha recuperado su aire de verano, y nadie ha tenido que abrir un sótano que huele a moho.
Claire y Marc, una casa en Bidart y un trastero para el invierno
Claire y Marc viven en Lyon y tienen una casita en Bidart, a pocos minutos a pie de la playa de Uhabia. Los primeros años lo dejaban todo allí: cada primavera, edredones y cojines olían a cerrado, y un invierno les entraron a robar en el garaje. Ahora, el último sábado de octubre, las bicis, la tabla de paddle surf, la ropa de casa y dos cuadros se van a su trastero de Anglet. En abril, basta un viaje de ida y vuelta para traerlo todo antes de los primeros invitados de Semana Santa.
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- Recorre la casa antes de cerrarla: lo que teme la humedad, lo que llama la atención, lo que se queda allí.
- Ropa y textiles perfectamente secos, fundas transpirables y material de surf aclarado con agua dulce.
- Un trastero seco y vigilado en Anglet, en planta baja, sustituye al sótano húmedo o al garaje demasiado expuesto.
- Contrato mensual sin permanencia y 15 días de preaviso: el trastero sigue a la temporada, no al revés.
- Reserva online con algo de antelación: el acceso puede tardar hasta 15 días.
- Corta agua, gas y electricidad en el orden correcto y deja una llave a alguien de confianza que viva cerca.
¿Vas a cerrar pronto la casa? Reserva tu trastero online, sin tarjeta bancaria, idealmente dos semanas antes de irte. ¿Dudas sobre el tamaño? Llama a nuestro equipo local y vemos juntos lo que tienes que guardar.